
Nuestro ojo puede apreciar diferencias muy tenues en los colores y en las formas. Pero hay muchas cosas que nuestro ojo no puede distinguir. Una de las herramientas mas notables que nos fue dada para apreciar la diferencia respecto de las cosas importantes es la Biblia, la Palabra del Dios vivo.
El destino eterno de una persona es algo importante a determinar, pues las cosas de esta vida cambian cotidianamente pero la eternidad permanecerá. Dice así: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es a nosotros, es poder de Dios” (1Co 1:18). Y: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1Co 1:21).
La cruz de Cristo fue necesaria para que el Hijo de Dios alcanzase la salvación que anticipadamente había prometido. El justo dio su vida por nosotros los injustos, nuestra deuda la resolvió El, pues pagó por nosotros la deuda generada por nuestros pecados. Y nosotros mismos llegamos a ser de El. Le salió caro, pues le costó la vida y fue sepultado. Pero resucitó al tercer día, triunfó sobre todo y sobre todos. Ya nada puede impedir que se manifieste su victoria sobre toda la Humanidad y su derecho a reinar sobre toda la Creación.
Aunque el mundo lo ignore y reafirme “su derecho” a vivir como le plazca, su tiempo está acotado. El mundo será confrontado por Jesucristo, quien cargó sobre sí la responsabilidad de limpiarnos de todo pecado. Así también El cargará sobre el mundo la responsabilidad de ignorarle.
Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. La predicación de la palabra de Dios. La predicación de Hijo de Dios, la palabra creadora que hizo todo lo que existe.
A veces es necesario trazar una raya en el piso y dejar que cada uno fije su posición, pronto se sabe donde se ubica cada uno respecto de los asuntos de los hombres. La palabra de Dios ha trazado una raya respecto de Jesucristo (El es el Hijo de Dios, nuestro Salvador y Señor) y nos fue encomendada la predicación del Evangelio, pronto se sabe que posición toma cada uno respecto de la raya trazada por la Escritura. Sólo hay dos posiciones: los creyentes en Cristo y los que no creen. Y Dios ya anticipó cual es el destino eterno que corresponde cada grupo.
Amigo, si quieres conocer a Aquel que se humilló a sí mismo para que nosotros pudiésemos llegar a ser como El, te invito a que me escribas. Gustoso te contestaré.
La Palabra de Dios hace la diferencia.




